miércoles, 11 de abril de 2018

EL CIERRE DE MI ADOLESCENCIA


Mercurio es un grupo de pop mexicano formado el 20 de octubre de 1995. En sus inicios, estuvo integrado por Alex Sirvent, Héctor Ugarte, Dany Merlo, Alfonso «Poncho» Barbosa y Andrés González, quien fue reemplazo luego por Rodrigo Sieres. Grabaron tres discos, gozaron de gran popularidad en américa latina y en Colombia estuvieron presentándose en dos ocasiones un mismo año, (agosto y noviembre de 1997) en la ciudad de Barranquilla.


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No recuerdo aún como empezamos mis amigas y yo a ser fans, teníamos 13 años, como la canción, pero si recuerdo todo lo que hacíamos para seguirlos: Era la época del vetamax, del VHS y del teléfono fijo, afortunadamente para nosotras contábamos con televisión por cable y estábamos pegadas a todos los canales y programas  mexicanos que eran muchos, también comprábamos revistas como "tú" y "eres" donde eran portada y noticia en la mayoría de las publicaciones. La estrategia era que la primera que viera una presentación o entrevista, llamara a la otra y así sucesivamente hasta enterarse todo el grupo, sintonizar el canal y poner a grabar. Cuando nos reuníamos llevábamos revistas y cassettes para ver y hasta aprender de memoria las entrevistas y coreografías grabadas.

Era la época dorada de los amores platónicos, donde cada una había escogido a un integrante "como propio" y nuestro único sueño era conocerlos, viajar a México para buscarlos y que se enamoraran de nosotras.








Sin embargo, fuimos creciendo y el grupo también también se fue desintegrando, saliendo de la escena publica, cambiando sus integrantes, hasta que dejamos de saber de ellos. 

En el 2016, casi 20 años después, se reúnen con el también grupo mexicano Magneto, con el fin de retomar sus éxitos haciendo giras y conciertos, pero esta vez a las puertas de los cuarenta años para un público de treintañeras, (la mayoría en rol de esposas y madres)  haciendo coreografías como cuando eran adolescentes; y debo confesar que esta parte no me convencía, no le veía el sentido a las mismas coreografías y en sus redes los veía siendo los mismos de siempre, como si los años o la madurez no les hubieran pasado, me decepcionaba no admirarlos por algo diferente a su físico o sus canciones.

Volvieron nuevamente a Barranquilla y luego de una cancelación previa llegó el día, (17-03-18) y contrario a lo que había pensado fue Un Concierto Perfecto, después de casi 20 años, ahí estaba yo, con las de siempre, las de las coreografías, revistas, grabaciones y sueños. Ahí estaba yo con un nudo en la garganta cuando los vi salir!


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Fueron muchas las emociones, dos horas sin parar de bailar ni gritar, mas de dos horas de completa recocha con mis amigas, donde salieron un montón de hashtag para el recuerdo, porque entre otras cosas cambiamos de ubicación debido a un reclamo por las sillas y la distribución de las localidades, dos horas que no queríamos que se acabaran, pero que  fueron grandiosas y al final, sin darnos cuenta de nuestra edad, estábamos esperándolos en una de las salidas, donde bien pudimos burlar a los de seguridad y sin embargo, mis amigas y el resto  de las asistentes quedamos paralizadas, ahí estaba la prueba de que ya no teníamos 13 años! 



La adrenalina estaba a mil, no parábamos de hablar, no me explico como pudimos entrar las seis en el carro y permitirle a la conductora manejar sin estrellarse, cuando a pocas cuadras, coincidimos con la camioneta que los transportaba y al unisono todas le pedíamos a gritos a nuestra amiga que los siguiera, volcadas hacia las ventanas en el único semáforo del camino, persiguiéndolos hasta la entrada del hotel, donde tuvimos la oportunidad de verlos mucho más cerca, algunas de mis amigas atreviéndose a abrazarlos.


Movich inaugura su octavo hotel en Colombia: Barranquilla

Yo por mi parte, paralizada, absorta, detenida, estancada, inmovilizada, estupefacta, sumisa, embelesada, encandilada, petrificada, pasmada, atónita, boquiabierta, anonadada, sorprendida, maravillada! No fui capaz de decir, ni hacer nada teniéndolos tan cerca. El beso que me tiró Dany bastó para cerrar con broche de oro no solo la noche sino mi adolescencia! 

Los #HashTag de la noche: 

#BurraEntaconada 
#YoReinaré
#AngeeReinaráPorSiempre
#QueRecojanSusTresCalzoncillos
#MeSientoEnLaClaseDeMúsicaDelColegio
#VolverATenerTreceAños
#MeSientoEnElDíaDeLasMadres
#ElDivinoBoy
#PlatinoConCaraDeGeneral
#DePlatinoAPalco
#EnLosConciertosParaMujeresGritanMás
#NiTodaLaKeratinaVenezolanaLeBajaEseParaco
#AngeeReemplazóAManue
#YoTengoPermisoHastaLas12
#DameUnaManillaRojaParaLasHermanasDeJose
#MeSientoEnUnQuinceañero
#VariasVinieronConLlavero
#EstabaEnLaCuspideDeLaMariquera
#YaTengoLaMiradaSayayina
#ElSalonDeActosDeMiColegioEraMasGrandeQueEseAuditorio
#AngeeViudaDeCerati
#TengoSueñoPeroSobrevivo
#PerseguimosLaVan
#Capullo
#AlanYoSoyTuQueridaAngee
#NiEllaSabeNiYoLeDigo
#YoEstabaEnMiMejorVersiónPacificBlue
#CualMicaConMalDeRabia
#EllaNoTieneOrdenNiProgreso
#HoyCerréMiAdolescencia




*Si quieres seguir emocionada por el relato, no sigas leyendo*

La siguientes son algunas críticas y reflexiones que concluí  de esa experiencia: 

-A diferencia de los 13 años, a los 34 años, uno sabe que hacer con un tipo que le gusta, por eso los gritos fueron mas fuertes que en el 97, por eso nadie se sentó, por eso salimos sin voz; aunque terminara con una sensación de frustración, porque la idealización que en otra época me brindaba la esperanza de alcanzarlos, hoy me lanzaba a la realidad de nunca tenerlos verdaderamente cerca. 


-Este tipo de experiencias, solo se pueden vivir con las amigas, afortunada yo, que pude reunir a las mías, con las que aún conservo contacto, pero y que les pasó a las que fueron con hombres? cómo hicieron para gritar? para llorar? los controladores fueron ellos que no les permitieron ir solas? y ellas, cómo les permitieron ir a un asunto tan femenino? tan de amigas de adolescencia? Si los maridos, novios o compañeros no pueden controlar lo que piensen o sientan o fantaseen, entonces para que van a un evento de estos? si de todas formas jamás podrán acceder o controlar su intimidad.

-Durante el concierto, decidí no sacar el celular, ni grabar. Llevo un tiempo en el que me aterra todo lo que se vive a través de la lente de una cámara, y no a través de las propias pupilas, del disfrute y la sensación de vivirlo y  recordarlo sin imágenes digitales, como la cita de Milan Kundera en su libro La insoportable levedad del ser que dice:"Hoy el ojo de dios ha sido reemplazado por la cámara. El ojo de uno ha sido reemplazado por los ojos de todos. La vida se ha convertido en una única gran orgía en la que todos participan", pero profundizar en esto, es tema de otro artículo.


-Esa actitud de no querer acercarse al público, de no querer siquiera mirarnos mientras se trasladan de un lugar a otro, fue causa de reflexión, inquietud y decepción,  a los 13, 14 años eramos completamente llevadas por la impulsividad y la energía imparable de la juventud, las hormonas y la emoción, pero a estas edades (32 a 38 años aproximadamente) solo queremos una foto, contacto respetuoso, un abrazo; qué mas le podemos pedir? Si a estas edades median la razón, los matrimonios, los hijos y las elecciones de la adultez. Por qué tan reacios? Por qué tan temerosos? 

-Pese a tener dos oportunidades de acercamiento, no hice nada mas que mirarlos porque (1) Respeté sus cuerpos, yo le enseño a mis estudiantes y pacientes que el cuerpo propio y el cuerpo de los demás es sagrado, no se puede tocar, violentar, abusar, invadir, maltratar, etc, a mi en particular me molesta que un desconocido se me acerque, me toque o me invada por lo tanto no podía violar esa regla con ellos y (2) porque un acercamiento  iba a significar para ellos, un abrazo o un beso de una fan más, eso no les iba a cambiar la vida, ni los haría pensar en mi, en cambio para mi ese simple gesto me habría regresado en el tiempo, como dijo Simone De Beauvoir, las mujeres se quedan infantiles toda la vida, llenas de sueños e ilusiones, de amores platónicos... 


jueves, 2 de febrero de 2017

Twitter - Fav

-El dinero no me hace feliz, me hace falta.

-¿Hay vida después de la infancia?

-En una escala del 1 al 10, ¿cuánto me quieres?
- Lo más dentro posible.

-Vulgar consecuencia de habitar un pais pobre, esto de procurarse poder a punta de disponibilidad de billetes...

-Individualismo exacerbado, obsesión por la consecución del dinero, y religiosidad excluyente... tres formas del ser colombiano...

-Lo que pasa en Colombia en una semana no pasa en un país decente en un año.

-Por racionamiento, piden a mujeres cambiar vibradores por amantes   

-En todo caso a Colombia hace rato que se le fueron las luces.   


-La adultez no es nada más que una gastadera de plata.

-Todos los seres humanos tenemos "ansiedad generalizada"

-Les comparto mi columna en 'Un país en guerra', pero antes de que la lean les voy a pedir que se calmen.  

-No confundan el sexo con el amor que le hacen mala fama al sexo y nos perjudican a todos.

-Qué país de mierda tan lindo.

-El problema no es tener un hijo, sino escoger al padre.

-No es lo mismo grande que agrandado.

-La maternidad no resuelve la pregunta por la femineidad. Elina Wechsler.

-MUJER PERVERTIDA VALE POR DOS.

-Yo y mis ganas de darte, digo de verte...

-NO ME PRUEBES, TE VOY A GUSTAR.

-Usted pone cursi a mis demonios.

-Primero se enamoran de tus alas, luego te las quieren cortar.

-Soy mujer. Como respuesta a todo drama.

-¿A alguien se le ha ocurrido desconectar a Colombia y volverla a conectar?

-Uno quisiera follar más y joder menos pero es que la vida no deja.

-El infierno está lleno de gente que dice "es que yo soy así"

-Algún día haré todo lo que estoy pensando.

-En mi próxima actualización tu ya no sales.

-Solo gustan las verdades bonitas y así no es.

- No cuenta como silencio si estamos mirándonos.

-Como esa vez que sentiste que sería para siempre.

-Las promesas no se hacen para cumplirlas, sino para emocionar al otro.

-Las preguntas verdaderamente serias, no tienen respuesta.

-el amor es la respuesta, pero después genera demasiadas preguntas.

-¿Cómo no se te ocurrió ocurrirme antes?

-En todo caso a Colombia hace rato que se le fueron las luces.

-La adultez no es nada más que una gastadera de plata.

-Si consigues que se muerda el labio de abajo, eres tú.

-Cuántos sueños muertos por sobredosis de realidad.

-Todos los seres humanos tenemos "ansiedad generalizada"

-Somos solidarias con el hombre que nos mantiene, con el jefe que nos da trabajo, pero nunca con las otras mujeres

-La Maternidad es una labor fatigosa que no ofrece a la mujer un beneficio individual y le exige pesados sacrificios

-La Maternidad destina a la MUJER a una existencia sedentaria

-Colombia que tan buena madre patria eres???

-No insistan LA PAZ NO EXISTE, como no existe la felicidad y tampoco la cura en psicoterapia

-Porque insistir en un NO AL ABORTO, porque mejor no insistir en MAS EDUCACION SEXUAL, MAS ACCESO A ANTICONCEPTIVOS, MAS LIBERTAD A LA MUJER

-El Matrimonio es una costumbre con mucho marketing (Aleida)

-Despues de hacer el amor, el primero que habla siempre dice una bobada (Aleida)

-Por que sera que despues de cierta edad, los tipos siguen siendo solteros, pero nosotras nos volvermos solteronas? (Aleida)

-La sociedad colombiana es discriminadora, racista, clasista, excluyente e intolerante; no nos digamos mentiras

-la sociedad humana no está jamás abandonada a la naturaleza y en particular a la función reproductora

-Ya no está determinada por el solo azar biológico sino que está controlada por la voluntad

-La maternidad forzada termina por arrojar al mundo niños enclenques, a quienes sus padres serán incapaces de alimentar

-Desde la infancia se le repite a la mujer que está hecha para engendrar y se le canta el esplendor de la maternidad

-La mujer sana, consciente de sus responsabilidades es la única capaz de convertirse en una buena madre

-Lo absurdo impone la muerte? Si el morir es precisamente lo que hace la vida absurda, y a la vez -paradojicamente- le da sentido

-Habra que morir voluntariamente o esperar a pesar de todo? (Camus)

-Los tristes tienen dos motivos para estarlo: Ignoran o Esperan! (Camus)

- por unir a las familias, todos los desempleados estamos viviendo en la casa de los papás

-En este pais los hombres compiten con las mujeres y las agreden...Estamos avanzando,Creo que estamos dejando de ser el segundo sexo

-Las mujeres no competimos con los hombres, los amamos!, bueno tambien los usamos o dependemos de ellos!!!

-Mas que a la muerte se le teme a la total soledad que la acompaña

-La muerte se lleva todo lo que no fue, mientrás que nosotros nos quedamos con lo que tuvimos

-Amar no es casarse, entonces como el amor puede convertirse en un deber?

-Definitivamente Los Caballeros las Prefieren Brutas http://www.terra.cl/zonamujer/index.cfm?id_cat=2007&id_reg=1467842

-Cuando un tipo dice que uno se merece alguien mejor que el, lo mas probable es que sea cierto (Aleida)

-Las palabras del viejo Domingo en los cuentos de Adolfo Tirado: "Es mejor morirse SIN SABER que la muerte está rondando".

-LA ANGUSTIA Y EL ORGASMO SON VIVENCIAS QUE SE RESISTEN A LA SIGNIFICACIÓN POR TANTO SON INEFABLES

-Padeciendo este cuerpo histérico que en noches como esta me obliga a sentir y sufrir por cosas que quiza mañana consideraré banales

-El amor es la eterna historia del juguete que los hombres creen recibir y del tesoro que las mujeres creen dar.

-Lo que con palabras no se entiende, con besos se explica.

-No hay nada mas complicado para el hombre contemporáneo que las cosas básicas (nacer, crecer, reproducirse, morir)

-Entre más relevante es Miss Universo para un país, más irrelevante es el país para el universo.

No hay peor enemigo para la mujer, que otra mujer... Pero lo disimulan con altura!

-Las ganas le pueden al miedo



martes, 13 de octubre de 2015

LO PEOR DE TENER 30 AÑOS (Para Mujeres)





Desde que la edición de la revista Soho en Colombia, sacó diversos artículos sobre "lo peor de x edad" me quede con la frustración porque habían sido escritos por hombres en lugar de abrir el debate del género y darnos la oportunidad de comparar cada edad según los padecimientos de hombres y mujeres. Por tal motivo me motivé a escribir este post sobre lo peor de tener 30 años para una mujer!

Para empezar 30 años no significa estar viejas, pero tampoco significa que estemos jovenes y entre las miles de razones que explican esto, les adelanto dos: (1) En pleno siglo XXI las que mandan la parada son las jovencitas entre los 17 y los 23 años, son absolutamente perfectas, todo lo que se pongan les luce, ya se han graduado de la universidad por aquello de la precocidad y tienen una vida sexual activa envidiable y (2) porque culturalmente para las mujeres pisar el tercer piso resulta la edad obligatoria para tener carrera, casa, carro, marido, los óvulos empiezan a envejecer y por tanto el reloj biológico a pitar para la concepción de los hijos. 


Siendo que culturalmente se maneja que un hombre a los 30 es un soltero cotizado pero una mujer a los 30 es una solterona!

A los 30 buscamos afanosamente estar ocupadas con demasiadas cosas buscando ese estatus de éxito exigido por la edad, trabajos extras, postgrado, agenda llena de compromisos diarios (gimnasio, cita donde la ginecóloga, la dermatóloga, la nutricionista, mas trabajo, visita a los sobrinos el fin de semana, pagar cuentas, baby showers, un café con una amiga que vino de viaje, etc) y en ese afán de estar ocupadas, valernos por nosotras mismas y apreciar la importancia de la disposición económica no queremos que los manes nos mantengan, porque nos jactamos de ser liberales y modernas, sin embargo el prototipo de tipos que nos puede gustar debe estar pisando los 40 para que se nos ajuste en madurez y éstos a su vez están buscando a las de 20 porque son brutas, las tienen que terminar de criar y las pueden dominar manteniéndolas. 

Tener 30 años es perder popularidad, uno ve a los jovenes pegados a las redes sociales llenos de planes los fines de semana y a uno solo le suena el chat del grupo de la oficina mandando memes y cadenas de saluditos pendejos y en los cumpleaños solo se reúne con el único par de amigas que le quedan después de tanto tiempo. 

Tener 30 años es salir a hacer mercado sin que nos importe la pinta ni el maquillaje, es medirse un vestido y no comprarlo porque es demasiado corto para esta edad. Tener 30 años es pagar el gimnasio por el resto de la vida, porque hagas dieta o comas balanceado cada vez es más difícil que todo se quede en su sitio. 

Las treintañeras que ya tienen hijos, les preocupan tres cosas (1) Ser buenas madres, (2) Verse bien físicamente y (3) tener tiempo para si mismas. Las que no tienen, sortean sus respuestas a las preguntas imprudentes: para cuando el matrimonio y los hijos (bullying que reciben de sus mismos familiares directos) pero sobretodo embargadas por el eterno dilema de optar por la independencia, libertad y lucha o sucumbir a llenarse de ahijados, sobrinos putativos y mascotas.

Pisar los 30 es activar un reloj perturbador que te pasa la lista de cosas que deseas hacer y lograr y aún no alcanzas a vivir, pero que corre rápido y te pasa factura cada cumpleaños!


sábado, 11 de febrero de 2012

EL ELOGIO DE LA DIFICULTAD (Estanislao Zuleta)


La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.

Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.
Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.

Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.

En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.

En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.

Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.

En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro –y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo–, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la “causa” absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión.

Ahora sabemos, por una amarga experiencia, que este abismo de la acción, con sus guerras santas y sus orgías de fraternidad no es una característica exclusiva de ciertas épocas del pasado o de civilizaciones atrasadas en el desarrollo científico y técnico; que puede funcionar muy bien y desplegar todos sus efectos sin abolir una gran capacidad de inventiva y una eficacia macabra. Sabemos que ningún origen filosóficamente elevado o supuestamente divino, inmuniza a una doctrina contra el riesgo de caer en la interpretación propia de la lógica paranoide que afirma un discurso particular –todos lo son– como la designación misma de la realidad y los otros como ceguera o mentira.

El atractivo terrible que poseen las formaciones colectivas que se embriagan con la promesa de una comunidad humana no problemática, basada en una palabra infalible, consiste en que suprimen la indecisión y la duda, la necesidad de pensar por sí mismo, otorgan a sus miembros una identidad exaltada por la participación, separan un interior bueno –el grupo– y un exterior amenazador. Así como se ahorra sin duda la angustia, se distribuye mágicamente la ambivalencia en un amor por lo propio y un odio por lo extraño y se produce la más grande simplificación de la vida, la más espantosa facilidad. Y cuando digo aquí facilidad, no ignoro ni olvido que precisamente este tipo de formaciones colectivas, se caracterizan por una inaudita capacidad de entrega y sacrificios; que sus miembros aceptan y desean el heroísmo, cuando no aspiran a la palma del martirio. Facilidad, sin embargo, porque lo que el hombre teme por encima de todo no es la muerte y el sufrimiento, en los que tantas veces se refugia, sino la angustia que genera la necesidad de ponerse en cuestión, de combinar el entusiasmo y la crítica, el amor y el respeto.

Un síntoma inequívoco de la dominación de las ideologías proféticas y de los grupos que las generan o que someten a su lógica doctrinas que les fueron extrañas en su origen, es el descrédito en que cae el concepto de respeto.

No se quiere saber nada del respeto, ni de la reciprocidad, ni de la vigencia de normas universales. Estos valores aparecen más bien como males menores propios de un resignado escepticismo, como signos de que se ha abdicado a las más caras esperanzas. Porque el respeto y las normas sólo adquieren vigencia allí donde el amor, el entusiasmo, la entrega total a la gran misión, ya no pueden aspirar a determinar las relaciones humanas. Y como el respeto es siempre el respeto a la diferencia, sólo puede afirmarse allí donde ya no se cree que la diferencia pueda disolverse en una comunidad exaltada, transparente y espontánea, o en una fusión amorosa. No se puede respetar el pensamiento del otro, tomarlo seriamente en consideración, someterlo a sus consecuencias, ejercer sobre él una critica, válida también en principio para el pensamiento propio, cuando se habla desde la verdad misma, cuando creemos que la verdad habla por nuestra boca; porque entonces el pensamiento del otro sólo puede ser error o mala fe; y el hecho mismo de su diferencia con nuestra verdad es prueba contundente de su falsedad, sin que se requiera ninguna otra. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. Desde la concepción apocalíptica de la historia las normas y las leyes de cualquier tipo, son vistas como algo demasiado abstracto y mezquino frente a la gran tarea de realizar el ideal y de encarnar la promesa; y por lo tanto sólo se reclaman y se valoran cuando ya no se cree en la misión incondicionada.

Pero lo que ocurre cuando sobreviene la gran desidealización no es generalmente que se aprenda a valorar positivamente lo que tan alegremente se había desechado, estimado sólo negativamente; lo que se produce entonces, casi siempre, es una verdadera ola de pesimismo, escepticismo y realismo cínico. Se olvida entonces que la crítica a una sociedad injusta, basada en la explotación y en la dominación de clase, era fundamentalmente correcta y que el combate por una organización social racional e igualitaria sigue siendo necesario y urgente. A la desidealización sucede el arribismo individualista que además piensa que ha superado toda moral por el sólo hecho de que ha abandonado toda esperanza de una vida cualitativamente superior.

Lo más difícil, lo más importante. Lo más necesario, lo que a todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho. Hay que poner un gran signo de interrogación sobre el valor de lo fácil; no solamente sobre sus consecuencias, sino sobre la cosa misma, sobre la predilección por todo aquello que no exige de nosotros ninguna superación, ni nos pone en cuestión, ni nos obliga a desplegar nuestras posibilidades.

Hay que observar con cuánta desgraciada frecuencia nos otorgamos a nosotros mismos, en la vida personal y colectiva, la triste facilidad de ejercer lo que llamaré una no reciprocidad lógica: Es decir, el empleo de un método explicativo completamente diferente cuando se trata de dar cuenta de los problemas, los fracasaos y los errores propios y los del otro cuando es adversario o cuando disputamos con él. En el caso del otro aplicamos el esencialismo: lo que ha hecho, lo que le ha pasado es una manifestación de su ser más profundo; en nuestro caso aplicamos el circunstancialismo, de manera que aún los mismos fenómenos se explican por las circunstancias adversas, por alguna desgraciada coyuntura. Él es así; yo me vi obligado. Él cosechó lo que había sembrado; yo no pude evitar este resultado. El discurso del otro no es más que de su neurosis, de sus intereses egoístas; el mío es una simple constatación de los hechos y una deducción lógica de sus consecuencias. Preferiríamos que nuestra causa se juzgue por los propósitos y la adversaria por los resultados.

Y cuando de este modo nos empeñamos en ejercer esa no reciprocidad lógica que es siempre una doble falsificación, no sólo irrespetamos al otro, sino también a nosotros mismos, puesto que nos negamos a pensar efectivamente el proceso que estamos viviendo.

La difícil tarea de aplicar un mismo método explicativo y crítico a nuestra posición y a la opuesta no significa desde luego que consideremos equivalentes las doctrinas, las metas y los intereses de las personas, los partidos, las clases y las naciones en conflicto. Significa por el contrario que tenemos suficiente confianza en la superioridad de la causa que defendemos, como para estar seguros de que no necesita, ni le conviene esa doble falsificación con la cual, en verdad, podría defenderse cualquier cosa.

En el carnaval de miseria y derroche propios del capitalismo tardío se oye a la vez lejana y urgente la voz de Goethe y Marx que nos convocaron a un trabajo creador, difícil, capaz de situar al individuo concreto a la altura de las conquistas de la humanidad.

Dostoievski nos enseño a mirar hasta donde van las tentaciones de tener una fácil relación interhumana: van sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Bahro llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.

Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado.

Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:
"También esta noche, tierra, permaneciste firme.Y ahora renaces de nuevo a mi alrededor. Y alientas otra vez en mi la aspiración de luchar sin descanso por una altísima existencia".